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Santa Teresa Y El Evangelio Dominical
27/10/2014
Días 1 y 2 de noviembre, Solemnidad de todos los Santos y conmemoración de los Fieles Difuntos.

 

S. Teresa, "Moradas" VI capítulo 7 (título): ...cuán grande yerro es no ejercitarse, por muy espirituales que sean, en traer presente la Humanidad de nuestro Señor (...) y su gloriosa Madre y santos. "Vida" 1,1.4: Era mi padre aficionado a leer buenos libros y así los tenía de romance para que leyesen sus hijos. Esto, con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de nuestra Señora y de algunos santos, comenzó a despertarme de edad, a mi parecer, de seis o siete años. Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud. Tenían muchas (...) Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios. Tenía uno casi de mi edad, juntábamonos entrambos a leer vidas de santos (...) Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios y deseaba yo mucho morir así (...) Espantábanos mucho el decir que pena y gloria era para siempre, en lo que leíamos. Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces: ¡para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad. "Camino de Perfección" 16,8: Dios nos libre, hermanas, cuando algo hiciéremos no perfecto decir: "no somos ángeles", "no somos santas". Mirad que, aunque no lo somos, es gran bien pensar, si nos esforzamos, lo podríamos ser, dándonos Dios la mano; y no hayáis miedo que quede por El, si no queda por nosotras. Y pues no venimos aquí a otra cosa, manos a labor, como dicen: no entendamos cosa en que se sirve más el Señor, que no presumamos salir con ella con su favor. Esta presunción querría yo en esta casa, que hace siempre crecer la humildad: tener una santa osadía, que Dios ayuda a los fuertes y no es aceptador de personas.

"Vida" 15,7: La razón que aquí [cuando el Señor concede oración de quietud] ha de haber es entender claro que no hay ninguna para que Dios nos haga tan gran merced, sino sola su bondad, y ver que estamos tan cerca, y pedir a Su Majestad mercedes y rogarle por la Iglesia y por los que se nos han encomendado y por las ánimas del purgatorio, no con ruido de palabras, sino con sentimiento de desear que nos oiga. Es oración que comprende mucho y se alcanza más que por mucho relatar el entendimiento. "Vida" 7,14: En este tiempo [diciembre 1543] dio a mi padre la enfermedad de que murió, que duró algunos días. Fuile yo a curar (...) tuve tan gran ánimo para no le mostrar pena y estar hasta que murió como si ninguna cosa sintiera, pareciéndome se arrancaba mi alma cuando veía acabar su vida, porque le quería mucho. Carta del 7.11.1571: Pena me dio cuando supe la muerte de la buena doña Juana. Dios la tenga consigo, que sí hará, que lo era mucho. Por cierto, que no sé cómo sentimos a los que van a segura tierra y saca Dios de las variedades y peligros de este mundo; es querernos a nosotros y no a los que van a gozar de mayor bien.

 

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